Resulta que estas últimas tres semanas he tenido el placer de hacer las prácticas en la sala de maternidad. Placer, porque las estudiantes nos hemos sentido "algo" útiles, cosa rara durante la realización de prácticas en cualquier sitio, donde hay tanto ajetreo que parece que vayamos apagando fuegos allá donde vamos.
Ya está bien de rollos...El caso es que las primeras dos semanas me ocupé de atender mayormente a las madres, y la última semana, a los bebés. Me ha sorprendido gratamente la experiencia. Lejos de ser personitas de cristal (cuya cabeza se mantiene pegada al cuerpo gracias a unos musculitos flácidos que apenas logran mantenerla en su sitio 2 segundos), he descubierto que los bebés son verdaderos "supervivientes". ¿En qué momento perdemos ese "instinto de supervivencia"? ¿Todos lo perdemos? Fi-ja-te-tú la de vueltas que le doy a mi cabeza, y eso que yo no tengo el cuello flácido.
Tras una gran batalla celular que provoca muchas muertes...un espermatozoide (o más,...qué pu**da) logra entrar en un óvulo.
| A veces es aún más complicado y hay que recurrir a técnicas de ayuda... |
| Imagen original de http://www.mandapinga.com/images/banco_de_esperma.jpg |
He aquí el comienzo de un largo camino de supervivencia hasta el momento del parto y en el que no voy a entrar en detalles, pues tengo muchas amigas en edad de merecer que se echarían atrás.
Chachi, se cumplen aproximadamente 40 semanas, y tachánnn..."cariño, tengo contracciones cada 4 minutos!!" "¿cómo? ¿quieres que vayamos al hospital?" "no, dame un paracetamol a ver si se me pasan, ¡no te jod*...!"
A partir de ahí existen varios caminos:
- El padre se pone tan nervioso que se olvida del camino del hospital y, o bien acaba conduciendo la parturienta o se pierden.
- Los futuros padres han hecho clases de preparación al parto y ya saben de qué va el asunto. Dentro de este grupo se encuentran los llamados "papás-gafapastas-resabidillos", bastante odiados en la sala de maternidad. Éstos (o "estos" según la RAE...), quieren rebatirte cualquier cosa que les dices....ergggg. "Señorita, he leído en algunos libros que el chupete es perjudicial" "Vale, cuando lleve 1 hora llorando, y no tenga pis, ni pas, ni hambre, ni gases....y lleve usted 3 días sin dormir, ya hablaremos de lo perjudiales que son, ¡resabidillo!" A las dos horas, pasas por la habitación y el bebé ya tiene plantado el chupete de las narices....¬¬. A veces les pondría el chupete a los padres. Como diría Su Majestad: "¿Por qué no te callas?
- A la madre le da el síndrome de la bata blanca y se le paran las contracciones. Ale, a casa.
- Un sinfín más de caminos....
Pero el caso es que estaba hablando de supervivencia. Ah, sí. Bueno, obviemos la parte de la dilatación y tal (no quiero que los pocos que quieran ser padres, se arrepientan, claro).
La futura está ya en el paritorio...Con un poco de suerte le toca parir en un paritorio algo tercermundista, con una matrona recién acabadita la especialidad y con su primer contrato. Por otra parte la que ha puesto la vía era una tipa en prácticas; una chica alta, morena, con los ojos pequeñajos a la que ya palpándole las venas le sudaban las manos...Uno, dos, tres intentos..."Hay que ver, que venas más malas tienes..." ¡Encima!
Mientras tanto, una personita está encajada en la pelvis de su mamá, bien aplastaíca..."¡Con lo bien que se estaba un poco más arriba!" Bueno, aún tiene una bolsita que le protege..."¡Noooo...pero que es esto! ¡Acaban de romper mi casita con una flecha blanca!! Ala, que me ha dejao sin agua ni nada. Ohhh, ¡será p*** la matrona esta! ¡Jooo...no quiero salir de aquíii!"
Pero mientras tanto, una mujer cruel con gorro y mascarilla, le está diciendo a la futura mamá, que empuje con todas sus fuerzas, para que la pobre criatura que estaba muy bien ahí dentro, salga de una vez. Además una auxiliar muy voluntariosa apoya todo su peso sobre la barriga de mamá y empieza a empujar "el bulto" hacia abajo como si estuviese posesa (o poseída). ¡Así no hay quien descanse!
Claro, al final la pobre criatura asoma la cabeza para ver qué es lo que pasa e intentar poner un poco de orden. ¡Normal! Y lo primero que ve es un ser con gorro y mascarilla "¿Pero dónde está mamá?"
Bueno, como éste es un hospital respetuoso, ponen al bebé con su mamá si puede ser, enseguidita "piel con piel". "Pero ¡oye! ¿por qué me cortas el cordón ya? ¿¿No ves que está latiendo aún?? ¿¿No ves que es el punto de unión con mi mamá??.
No sólo eso. El pequeño "ser" aguanta una serie de "torturas necesarias" nada más nacer. Que si una vacuna con vitaminas, que si la de la Hepatitis B, que si unas gotas en los ojos, que si tienen mocos les meten una sonda...¡alaaaa! ¡quién da más! ¿Qué pesas más de 4 kilos? Por glotón ¡Toma pinchazo en el pie! ¿Que a tú mama le ha dado por ser diabética mientras estabas dentro? ¡Toma pinchazos cada 3 horas!. ¿Que a tu mama le ha dado un streptococo positivo y como tenías prisa por nacer no les has dado tiempo a darle ampicilina? Pues por ser tan "prisas" ¡Toma pinchazo de antibiótico! Que a la estudiante de prácticas se le ha olvidado meterte el pie en agua caliente antes de pincharte y no te sale ni gota. ¡Pues ale, otro pinchazo de regalo!
Y aún así, ahí están, vivitos y coleando. Los llevas a la clínica, para que una pediatra les hagan mil y una perrerías. Un "te aprieto aquí", otro "te aprieto allá".
¿Alguna vez habéis tenido un bebé cerca llorando? Seguramente, si es un llanto verdadero, se os metería en el oído de manera que os retumbase todo, así que no podríais hacer nada hasta que el pequeño monstruito se calmase.
Eso es. Ésa es la parte más importante del instinto de supervivencia.
Pues imagináos cuatro criaturas con su instinto de supervivencia innato de fondo. Mientras cantan, tienes que seguir trabajando: dícese pinchando pruebas metabólicas, midiendo, pesando, tallando y comentar anomalías a la pediatra con "la música de la supervivencia" de fondo...Resultaba casi imposible. Los pequeños déspotas, lograban que las auxiliares, las enfermeras, TODOS, nos redimiésemos a sus pies, los cogiésemos y les consoláramos hasta que dejasen de llorar.(sí, sí, HOMBRES, tenéis mucho que aprender de los bebés...)
Y nosotros, ¿por qué hemos perdido ese instinto? Quizás si nos pusiésemos a berrear cuando nos quisieran echar de un trabajo, nos readmitirían, ¿no? ¿Os imagináis?
- "Benganito, no podemos renovarle el contrato....."
- "Buaaaahhhaaaaahhhaaahiahiahiahiahaihaihaiaaaaa!!!!!!!!!!"
- "Vale, vale....le hago 6 meses más, hombre, no se ponga Ud. así."
¿Cuántas veces os han robado un sitio para aparcar en vuestras narices? (en Benimaclet, los sitios para aparcar, pueden ser motivo de duelo callejero) Voy a ver si entreno mis cuerdas vocales de manera que sean capaz de emitir un ruido insoportable para conseguir todo lo que quiero....ñiaaaahahahahahaah.
Eso, o me grabo los famosos I-doser en un mp3 y voy drogando a la gente. ¡Zas, te meto un auricular y te drogo!
Necesito ideas....¿Ante qué cosas/ruidos/situaciones cedéis? ¿¿Qué os hace cambiar de opinión, o dejar de hacer algo que estáis haciendo??
Mientras pienso en algo, voy a seguir sobreviviendo como un adulto más...Trabajando, estudiando, comiendo, y durmiendo...
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