sábado, 16 de octubre de 2010

¿Por dónde íbamos?

Mmmm....¿había explicado en la anterior entrada lo poco constante que soy? Quizás es algo que debería destacar en mí. Es algo que puede resultar divertido, pero es algo cansino cuando te gusta terminar las cosas. Ahora mismo, además de terminar la carrera, me hallo en una misión muy importante: encontrar un hobbie que ocupe mi escaso tiempo libre y me ayude a despejarme de ciertas cosas. Pues bien, los intentos han sido varios:
1) Montarme un acuario: tras frustrar varios intentos de aclimatar el agua, lo dejé con unas plantitas muy monas. Una de ellas dejó de ser tan mona para convertirse en una especie de monstruo ocupa-acuarios. Creció de manera tan desmedida, que al final me daba miedo de que me abrazase mientras dormía. Así que el acuario paso a ser un objeto de adorno más de mi habitación. Vacío es mucho más...seguro.
2) Patinar; esta es una historia que viene de lejos. Para mí fue uno de esos deportes frustrados de la niñez (como la gimnasia rítmica o la natación sincronizada...vamos, sueños de niña) En realidad, nunca se me ha dado mal, si no tenemos en cuenta que a los 11 años me rompí el radio y fisuré el cúbito realizando este maravilloso deporte ¬¬ Aún así, dado que escarmentar fácilmente tampoco es una de mis virtudes, hace unos tres años me compré unos patines de linea. Viendo que a mi hermano se le daba tan bien y sólo se luxó unas cuantas veces el hombro (hasta que lo operaron), no veía impedimento alguno para que mis pies se convirtiesen en ruedas.



Bien, entonces a mis amigas se les ocurrió comprarse bicis e ir a pasear con ellas por todo tipo de terrenos inhóspitos.
Estupendo.
Este año los patines han salido de mi armario exactamente 4 veces y he hecho el ridículo casi tanto como este tipo
3) Bucear; ¡Guauuu! Otro deporte que me atrae. Hace unas semanas hicimos el bautismo en Calpe unas amigas y yo. ¡Me encanto! Lástima que viene el frío.
4) Viajar...¿a alguien le sobra unos miles de euros para mí?
5) Y....tachán...aquí viene el próximo. Aprovechando que me tengo que meter en el papel de un personaje anti-globalización en mi próximo trabajo de Administración, y tras la curiosidad que me entró al comprar unos jabones artesanales, voy a intentar probar suerte con la jabonería, así hago un bien a la humanidad. ¿Qué os parece? Tranquilos, entiendo los riesgos y voy a tomar mis precauciones con la sosa cáustica...

¿Y si me hago pipi?

Así que a partir de ahora contaré como va evolucionando mi nuevo hobbie. Eso si no explota mi casa.

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